El bienestar avícola encuentra un aliado en los datos: más allá de las auditorías
l bienestar animal en la avicultura está dando un giro hacia la innovación. No se trata solo de cumplir con auditorías o estándares mínimos, sino de aprovechar de forma inteligente los datos que ya se recopilan en las granjas. Esta estrategia, defendida por la veterinaria Lauran Tensa, de Wilcox Farms, propone utilizar registros existentes para detectar problemas, implementar mejoras y avanzar hacia un sector más responsable y sostenible.
Más que auditorías: datos al servicio del bienestar
Las auditorías de bienestar animal marcan unos criterios básicos que los productores deben cumplir. Sin embargo, la visión de Tensa va más allá: no basta con “pasar el examen”, hay que trabajar de forma continua en la mejora de las condiciones de las aves.
Su propuesta se basa en aprovechar información que ya está disponible:
- Registros electrónicos de mortalidad.
- Recetas veterinarias y tratamientos aplicados.
- Datos de incubación y colocación de lotes.
- Información de mataderos, como aves muertas a la llegada, hematomas o fracturas detectadas en el procesado.
Estos indicadores, muchas veces recopilados por motivos de calidad o control sanitario, pueden convertirse en una herramienta poderosa para evaluar y mejorar el bienestar animal.
Lo que revelan los indicadores
Los datos permiten establecer relaciones claras entre los problemas detectados y su origen en la cadena de producción. Por ejemplo:
- Los hematomas rojos observados en la planta procesadora suelen indicar deficiencias durante el transporte.
- La decoloración verdosa apunta a problemas en la fase de cría.
- Las manchas en las alas de las gallinas ponedoras se asocian a viajes largos.
- Las ampollas en el pecho suelen ser consecuencia de una cama en mal estado o de deficiencias en la salud de las patas.
La lectura de estos registros no es un simple ejercicio de control, sino una oportunidad de diagnóstico y mejora continua.
Los cinco dominios del bienestar
El enfoque de Tensa se articula en torno a los cinco dominios del bienestar animal:
- Entorno físico: calidad de la cama, temperatura, ventilación.
- Salud: programas de vacunación, prevención de enfermedades.
- Nutrición: dieta equilibrada y adaptada a las necesidades de cada fase.
- Interacciones conductuales: espacio suficiente y comportamientos naturales.
- Estado mental: reducción de estrés y mejora del confort general.
En cada uno de estos ámbitos es posible identificar indicadores medibles, seguir su evolución y aplicar ajustes que beneficien tanto a las aves como a la productividad del sistema.
Retar lo “de siempre”
Uno de los puntos más llamativos de la intervención de Tensa, durante el simposio anual del Center for Food Animal Wellbeing, celebrado el pasado 2 de octubre en Arkansas, fue su llamada a cuestionar prácticas tradicionales.
“Que siempre se haya hecho de una manera no significa que no haya margen de mejora”, subrayó.
Esto implica revisar programas de iluminación en las naves, rediseñar espacios o incluso replantearse procedimientos como los tratamientos de pico. Cambiar estas rutinas puede generar resistencia inicial, pero es el camino hacia un modelo de producción más avanzado.
Generar confianza en el campo
Para lograr cambios reales, la confianza de los granjeros es clave. Tensa apuesta por empezar con problemas que los propios productores ya desean resolver y, a partir de ahí, ampliar hacia mejoras más profundas.
Vincular las medidas de bienestar con beneficios productivos y económicos es una forma efectiva de convencer. Al fin y al cabo, muchas de las métricas que sirven para mejorar el bienestar animal ya se recopilan con fines económicos: aprovecharlas es solo darles un nuevo enfoque.
“Estos son números que ya se están recogiendo”, explicó Tensa. “Lo que necesitamos es hacer más con ellos”.
Ejemplo práctico: vacunación innecesaria
Durante la evaluación de un programa de vacunación, Tensa detectó que un productor seguía aplicando dosis contra la enfermedad de Newcastle, pese a que no se habían registrado casos en más de 18 meses.
Este análisis permitió optimizar el plan sanitario, reduciendo tratamientos innecesarios y alineando la gestión de la granja con una estrategia más centrada en el bienestar.
Conclusión: datos para un futuro más responsable
El bienestar animal no es un objetivo estático, sino un proceso de mejora continua. Gracias al uso de datos ya existentes, los productores avícolas tienen la posibilidad de ir más allá de los mínimos exigidos, identificar áreas de mejora y aplicarlas de manera práctica y medible.
La propuesta de Tensa abre la puerta a una nueva forma de entender la producción avícola: una en la que el bienestar de las aves se integra de manera natural en la gestión diaria, con beneficios tanto para los animales como para la rentabilidad de las explotaciones.
En definitiva, aprovechar los datos ya disponibles no es solo una cuestión de eficiencia: es un paso imprescindible para garantizar el futuro de una avicultura más ética, competitiva y sostenible.



