El pollo roza su techo en EE. UU.: el consumo alcanza niveles récord y anticipa un cambio de ciclo en el mercado cárnico

El mercado estadounidense del pollo se acerca a un punto de inflexión. Tras más de una década de crecimiento sostenido, tanto la producción como el consumo per cápita están alcanzando niveles que sugieren una posible saturación, abriendo la puerta a un cambio en las dinámicas del sector de las proteínas animales.

Según los últimos datos del sector, la disponibilidad de pollo por habitante en Estados Unidos ha aumentado durante 13 años consecutivos, alcanzando cifras históricas en 2025. Este crecimiento ha llevado el consumo anual per cápita hasta aproximadamente 73 libras (unos 33 kilos), consolidando al pollo como la proteína animal más consumida en el país.

Sin embargo, este avance continuado parece estar llegando a su límite. Analistas del sector advierten de que el mercado se aproxima a un “punto de saturación”, en el que el crecimiento adicional será cada vez más difícil de sostener.

Un crecimiento sostenido que pierde impulso

Durante años, el pollo ha ganado terreno frente a otras carnes como la ternera o el cerdo, gracias a varios factores clave: su precio competitivo, su versatilidad en la cocina y una percepción generalizada de ser una opción más saludable. Este contexto ha impulsado una expansión constante tanto de la producción como del consumo.

No obstante, los expertos señalan que este crecimiento no puede prolongarse indefinidamente. A medida que el consumo alcanza niveles elevados, el margen para seguir aumentando la ingesta per cápita se reduce considerablemente.

En este escenario, el sector se enfrenta a una transición: pasar de una etapa de expansión basada en volumen a otra en la que el valor añadido, la diferenciación y la innovación serán determinantes.

Cambios en el equilibrio de las proteínas animales

El posible estancamiento del consumo de pollo tiene implicaciones más amplias para el conjunto del mercado de proteínas. Durante los últimos años, el auge del pollo ha estado estrechamente ligado a la pérdida de cuota de otras carnes.

Ahora, con el pollo acercándose a su techo, podrían producirse ajustes en el reparto del consumo entre distintas fuentes de proteína animal. Este fenómeno también podría coincidir con un mayor interés por alternativas como proteínas vegetales o productos híbridos, aunque su impacto aún es limitado en comparación con las carnes tradicionales.

Además, el comportamiento del consumidor está evolucionando. Factores como la inflación, la sostenibilidad o las preferencias dietéticas influyen cada vez más en las decisiones de compra, lo que añade incertidumbre sobre la evolución futura de la demanda.

La industria, ante un nuevo escenario

Para los productores, este contexto plantea importantes desafíos. El crecimiento sostenido de la oferta, si no va acompañado de un aumento equivalente en la demanda, puede derivar en presiones sobre los precios y los márgenes.

En este sentido, la industria avícola estadounidense deberá adaptarse a un entorno más competitivo, en el que la eficiencia operativa seguirá siendo clave, pero no suficiente. La diferenciación del producto, la mejora de la calidad y la respuesta a nuevas demandas del consumidor serán factores decisivos.

Asimismo, la diversificación de mercados, tanto a nivel interno como internacional, podría convertirse en una estrategia relevante para absorber posibles excedentes de producción.

Factores estructurales y coyunturales

El acercamiento al punto de saturación no responde únicamente a una cuestión de volumen. También influyen factores estructurales, como la madurez del mercado estadounidense, y coyunturales, como la evolución de los precios de otras proteínas o los cambios en los hábitos de consumo.

En un mercado altamente desarrollado, como el de Estados Unidos, los incrementos de consumo suelen ser más difíciles de lograr que en economías emergentes, donde aún existe margen para el crecimiento.

Por otro lado, las oscilaciones en los costes de producción —especialmente los relacionados con la alimentación animal— y las condiciones macroeconómicas pueden influir en la oferta y en la competitividad del sector.

¿Un techo definitivo o una pausa?

Aunque algunos analistas hablan de saturación, otros consideran que el mercado podría experimentar una fase de estabilización más que un estancamiento definitivo. En este sentido, el consumo podría mantenerse en niveles elevados, pero con crecimientos mucho más moderados.

La clave estará en la capacidad del sector para reinventarse y generar nuevas oportunidades de valor. Desde productos preparados y de conveniencia hasta propuestas más sostenibles o de mayor calidad, el futuro del pollo en Estados Unidos dependerá en gran medida de la innovación.

Un punto de inflexión para el sector

En definitiva, el mercado del pollo en Estados Unidos se encuentra en un momento decisivo. Tras años de expansión continua, los datos apuntan a un cambio de tendencia que obligará a la industria a replantear su estrategia.

El reto ya no será producir más, sino producir mejor y adaptarse a un consumidor cada vez más exigente y diverso. En este nuevo contexto, la capacidad de anticiparse a los cambios y de ofrecer valor añadido marcará la diferencia entre quienes lideren el mercado y quienes queden rezagados.

El pollo sigue siendo el rey de la mesa en Estados Unidos, pero su reinado entra ahora en una nueva fase: la de la madurez.