La carne de pollo mantiene su ventaja económica frente a la ternera y el cerdo
La carne de pollo sigue siendo la opción más asequible entre las principales proteínas, a pesar de las subidas de precio posteriores a la pandemia. Aunque los análisis suelen centrarse en el mercado mayorista, para entender la demanda real de los consumidores y la posición competitiva del pollo en el mercado de proteínas, es crucial observar el segmento minorista. Sin embargo, recopilar datos precisos a nivel de consumidor es un desafío, especialmente debido a los procesos de valor añadido implicados en la distribución de alimentos a través de restaurantes. A pesar de esto, los precios de los supermercados proporcionan información clave sobre las decisiones de compra de los consumidores.
Tendencias recientes de precios minoristas
La crisis de los costes de alimentación que afectó a la industria del pollo en EE.UU. entre 2011 y 2012 llevó a un aumento en el precio minorista, que alcanzó un récord de 1,96 dólares por libra en 2013, un 11 % más que dos años antes. Aunque esta categoría siempre destacó por su bajo precio, los precios se estabilizaron en los años siguientes, e incluso bajaron ligeramente a finales de la década de 2010. Sin embargo, la pandemia marcó un punto de inflexión, con un aumento del 20 % en los precios entre 2020 y 2022. En 2023, los precios alcanzaron un nuevo récord de 2,46 dólares por libra, aunque el aumento fue más moderado.
Una ventaja competitiva en ascenso
La asequibilidad relativa del pollo frente a otras proteínas, como la ternera o el cerdo, sigue creciendo. En 2010, el precio medio anual del pollo representaba el 40 % del precio medio de la ternera. Este porcentaje bajó gradualmente hasta un 29 % en 2021, un dato que refuerza su posición como opción más económica. Aunque el ratio pollo-ternera subió ligeramente en 2022, volvió a caer en los últimos dos años, consolidando la ventaja del pollo en el mercado.
Este diferencial es difícil de ignorar, especialmente si los precios de la ternera se mantienen elevados. Sin embargo, el análisis de los precios minoristas enfrenta limitaciones, ya que la mayoría de los datos provienen de supermercados y no del sector de la restauración, donde la carne roja y las aves de corral también tienen una fuerte presencia.



