Un aceite vegetal modificado entra en escena contra la gripe aviar: una nueva estrategia busca frenar el virus en granjas avícolas
Un compuesto derivado de plantas aromáticas podría convertirse en una de las herramientas más innovadoras en la lucha contra la gripe aviar altamente patógena (HPAI), una enfermedad que sigue poniendo en jaque a la industria avícola mundial. Investigadores estadounidenses han comenzado a evaluar el potencial del aceite de menta de gato modificado —conocido como hydrogenated catmint oil (HCO)— como agente antiviral capaz de actuar directamente en el ambiente de las granjas.
El proyecto, liderado por la Universidad de Purdue y financiado con dos millones de dólares por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), se centra en el desarrollo de una tecnología de nebulización que permitiría dispersar este compuesto en el aire de las instalaciones avícolas. El objetivo es claro: neutralizar el virus antes de que infecte a las aves, atacando una de las principales vías de transmisión, la aérea.
La gripe aviar altamente patógena no es un problema menor. En los últimos años, los brotes han provocado pérdidas millonarias y el sacrificio masivo de aves, afectando tanto a la seguridad alimentaria como a la estabilidad del mercado global. Solo en Estados Unidos, se han perdido decenas de millones de animales desde 2022, lo que ha intensificado la búsqueda de soluciones más eficaces y sostenibles.
En este contexto, el uso de aceites esenciales representa una vía prometedora. Estos compuestos de origen vegetal han demostrado en diversos estudios propiedades antimicrobianas y antivirales, además de ser considerados alternativas más seguras y con menor impacto ambiental que los tratamientos químicos tradicionales.
La innovación de este proyecto radica en la modificación del aceite de menta de gato mediante un proceso de hidrogenación, que mejora su estabilidad y potencial actividad antiviral. Según los investigadores, este compuesto podría interferir directamente con el virus en el aire, reduciendo su capacidad de propagación dentro de las naves avícolas.
El sistema propuesto utiliza tecnología de “fogging” o nebulización, una técnica ya conocida en bioseguridad, pero que en este caso se aplicaría con un enfoque terapéutico más que preventivo. Al dispersar partículas finas del aceite modificado en el ambiente, se busca crear una barrera activa contra el virus, actuando en tiempo real sobre los aerosoles contaminados.
Los expertos implicados en el estudio subrayan que este enfoque podría suponer un cambio de paradigma en la gestión de enfermedades aviares. En lugar de centrarse únicamente en la vacunación o en medidas de contención tras la detección del virus, esta tecnología permitiría intervenir directamente en el entorno, reduciendo la carga viral antes de que se produzca la infección.
No obstante, el desarrollo aún se encuentra en fase experimental. Los ensayos deberán determinar no solo la eficacia real del compuesto frente a la HPAI, sino también su seguridad para las aves, los trabajadores y el propio entorno de producción. Además, será clave evaluar su viabilidad económica y su posible implementación a gran escala en la industria.
El interés por soluciones basadas en compuestos naturales no es casual. La presión regulatoria, el aumento de resistencias y la demanda de sistemas productivos más sostenibles están impulsando la búsqueda de alternativas a los productos químicos convencionales. En este escenario, los aceites esenciales —y sus derivados— están ganando protagonismo como herramientas versátiles en sanidad animal.
Si los resultados son positivos, el aceite de menta de gato modificado podría integrarse en los protocolos de bioseguridad de las granjas avícolas, complementando otras medidas como la ventilación, la desinfección o el control de accesos. Su aplicación no solo contribuiría a reducir la incidencia de brotes, sino también a minimizar el impacto económico y sanitario de una enfermedad que sigue siendo una amenaza global.
Por ahora, la comunidad científica y el sector avícola observan con cautela pero también con expectación el avance de esta investigación. En un contexto marcado por la necesidad de innovar y adaptarse, iniciativas como esta podrían marcar el camino hacia una nueva generación de soluciones frente a las enfermedades infecciosas en la producción animal.


