España suma 38 focos de enfermedad de Newcastle y afronta nuevas restricciones a la exportación avícola

enfermedad de Newcastle en España

España acumula ya 38 focos de enfermedad de Newcastle en aves de corral durante la actual temporada epidemiológica. La evolución del brote, que afecta a seis provincias, ha provocado además consecuencias sobre el comercio exterior, con restricciones en determinados mercados internacionales y limitaciones para la emisión de algunos certificados sanitarios de exportación.

Según la última actualización del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), publicada el 14 de agosto, los focos de enfermedad de Newcastle en España se distribuyen actualmente entre las provincias de Valencia, Valladolid, Zamora, Segovia, Ávila y Salamanca.

El episodio sanitario comenzó el 29 de diciembre de 2025, cuando se confirmó el primer foco en una explotación de pollos de engorde situada en Llutxent, Valencia. Desde entonces, la detección de nuevos casos ha ampliado progresivamente el área afectada y ha elevado hasta 38 el número acumulado de focos registrados durante la temporada.

Los últimos casos comunicados por el Ministerio de Agricultura corresponden, entre otras localizaciones, a explotaciones situadas en Segovia, Salamanca y Ávila, evidenciando la continuidad de la circulación del virus en distintas zonas del territorio nacional.

La enfermedad de Newcastle condiciona las exportaciones españolas

La situación epidemiológica no se limita al ámbito sanitario. La detección de focos también está teniendo un impacto directo sobre el comercio exterior de productos avícolas españoles.

Tras la confirmación del primer caso de la temporada, España perdió el estatus de país libre de enfermedad de Newcastle, una circunstancia que afecta a los requisitos sanitarios exigidos por determinados países compradores.

Actualmente, CEXGAN mantiene bloqueados los certificados sanitarios que incluyen como condición la procedencia de un país reconocido como libre de la enfermedad. Esto supone una dificultad añadida para las empresas del sector que mantienen actividad exportadora hacia mercados con requisitos sanitarios específicos.

Sin embargo, las restricciones no son iguales en todos los destinos. Las condiciones de acceso dependen del país importador, la zona de procedencia y el tipo de producto avícola.

Entre los mercados que han establecido medidas figuran China, Colombia, Costa Rica, México, Rusia, Singapur y Ucrania. En algunos casos, las autoridades aplican una regionalización de las restricciones, limitándolas a las provincias españolas en las que se han confirmado focos.

Otros mercados contemplan determinadas excepciones cuando los productos han sido sometidos a tratamientos capaces de inactivar el virus, de acuerdo con los requisitos sanitarios internacionales.

Diferencias según el mercado de destino

Uno de los ejemplos es Colombia, que mantiene suspendida la importación desde España de aves vivas, material genético y determinados productos y subproductos considerados susceptibles de transmitir la enfermedad. No obstante, existen excepciones para aquellos productos que cumplen los tratamientos establecidos en el Código Sanitario de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).

Por su parte, China, México y Singapur mantienen medidas relacionadas con las provincias españolas afectadas por los focos, aplicando criterios de regionalización para determinadas operaciones comerciales.

Esta diversidad de requisitos obliga a las empresas avícolas a comprobar las condiciones sanitarias específicas vigentes en cada mercado antes de realizar operaciones de exportación.

Bioseguridad, vigilancia y vacunación, claves para contener los focos

La enfermedad de Newcastle es una infección vírica altamente contagiosa que afecta a las aves y puede presentar diferentes niveles de gravedad. Las cepas más virulentas pueden provocar cuadros graves, especialmente en aves de corral, y generar importantes consecuencias sanitarias y económicas para las explotaciones afectadas.

Ante la evolución de los focos en España, el MAPA insiste en la necesidad de reforzar las medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas, así como los sistemas de vigilancia destinados a detectar rápidamente nuevos casos.

Entre las principales medidas preventivas se encuentra la reducción del riesgo de contacto entre las aves domésticas y las aves silvestres, consideradas un elemento relevante en la epidemiología de determinadas enfermedades aviares.

La vigilancia pasiva también desempeña un papel fundamental. La detección temprana de signos compatibles con la enfermedad y la comunicación de sospechas permiten activar los protocolos establecidos y limitar el riesgo de propagación hacia otras explotaciones.

La vacunación frente a la enfermedad de Newcastle constituye igualmente una herramienta de prevención. Aunque no garantiza que las aves vacunadas no puedan infectarse, puede contribuir a disminuir el riesgo de infección y reducir la cantidad de virus que los animales infectados eliminan al entorno.

El sector avícola, pendiente de la evolución sanitaria

La evolución de los 38 focos de Newcastle registrados en España determinará no solo las próximas actuaciones sanitarias, sino también la recuperación de las condiciones normales de acceso a determinados mercados internacionales.

Mientras continúen apareciendo nuevos casos, las explotaciones y empresas exportadoras deberán mantener una vigilancia reforzada y adaptar sus operaciones a los requisitos establecidos por cada país de destino.

La situación convierte la bioseguridad, la vigilancia epidemiológica y la vacunación en elementos esenciales para contener la enfermedad y favorecer la recuperación progresiva de la actividad comercial.

El comportamiento de los focos durante las próximas semanas será determinante para conocer la evolución de las restricciones y el impacto que la enfermedad de Newcastle tendrá sobre las exportaciones de la industria avícola española.

Fuentes: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).