¿Qué significa “comer sano” hoy y cómo está redefiniendo el mercado del pollo?

La manera en que los consumidores entienden la alimentación saludable ha cambiado drásticamente en los últimos años y eso está teniendo un impacto directo en el sector avícola, según las conclusiones presentadas en el Chicken Marketing Summit. La industria del pollo —el producto cárnico más consumido a nivel mundial — se enfrenta a una nueva realidad: los compradores ya no valoran únicamente el bajo contenido graso o el aporte de proteínas, sino un enfoque más integral del bienestar y la nutrición.

1. La demanda de proteínas alcanza niveles récord

Los consumidores están priorizando alimentos ricos en proteínas de alta calidad, lo que ha impulsado el consumo de carne de pollo a cifras históricas. Esta tendencia no solo responde a preocupaciones tradicionales sobre la salud, sino también al auge de dietas centradas en la saciedad y la preservación de masa muscular.

2. La percepción de ‘saludable’ favorece lo a la parrilla frente a lo frito

Los compradores que prestan atención a las etiquetas y la nutrición muestran una clara preferencia por productos menos procesados y métodos de preparación considerados más saludables, como la parrilla o el horno, en detrimento de los formatos fritos o empanados.

3. Los consumidores jóvenes impulsan las elecciones orientadas al bienestar

Los mercados están viendo cómo generaciones como los millennials y la Generación Z redefinen qué significa “comer sano”. Para ellos, la alimentación saludable va más allá de lo nutricional y abarca bienestar general, control del estrés y experiencias gastronómicas satisfactorias.

4. El pollo fresco sigue creciendo en ventas

La preferencia por productos frescos continúa al alza. Aunque las alternativas procesadas mantienen cuota de mercado, el pollo fresco —con su versatilidad en cocina y percepción de naturalidad— se ha consolidado como una elección dominante.

5. El relato sobre salud y sostenibilidad importa

Aunque no todos los consumidores asocian de inmediato el pollo con sostenibilidad ambiental, existe una oportunidad clara para la industria de comunicar mejor cómo sus prácticas pueden alinearse con valores de salud y responsabilidad ecológica. Los compradores más conscientes tienden a buscar no solo beneficios nutricionales, sino también credenciales éticas y medioambientales en sus alimentos.

Conclusión

La nueva definición de alimentación saludable está obligando al sector avícola a replantear su estrategia más allá de los argumentos nutricionales tradicionales. El pollo mantiene una posición privilegiada como fuente de proteína accesible y versátil, pero el consumidor actual exige algo más: productos menos procesados, formatos alineados con estilos de vida saludables y un relato coherente que conecte nutrición, bienestar y sostenibilidad. En este contexto, las empresas que sepan adaptarse a estas nuevas expectativas —tanto en producto como en comunicación— estarán mejor posicionadas para consolidar su crecimiento en un mercado cada vez más informado y exigente.